La reproducción de imágenes en una pantalla LED puede parecer algo sencillo, pero lo cierto es que tras la visualización de las imágenes por parte de los espectadores existe un proceso complejo de adaptación de la imagen para que la reproducción en la pantalla sea perfecta y pueda verse adecuadamente desde cualquier distancia.


En la actualidad existen múltiples formatos de vídeo, las señales HDMI, VGA, DVI o SDI son ejemplo de ello. Si la pantalla que se está usando soporta la resolución original del vídeo no habrá problema a la hora de llevar a cabo la reproducción del contenido audiovisual, el problema viene cuando la pantalla no es capaz de reproducir un determinado formato.

Para acabar con este problema existen los escaladores de imagen. El escalador modifica el número de píxeles de la imagen, reduciendo o ampliando su tamaño y dando lugar a una copia modificada de la imagen original que puede ser reproducida en la pantalla.

El uso de escaladores de imagen es algo habitual hoy en día dentro del mundo audiovisual debido al paso de señales de vídeo a señales informáticas y viceversa.

Para llevar a cabo el escalado de imágenes hay que llevar a cabo una serie de cálculos. Este proceso es conocido como interpolación y es el proceso a través del cual se calcula el valor aproximado de los píxeles para poder se reproducidos en condiciones óptimas en una determinada pantalla.

Aunque las operaciones matemáticas para llevar a cabo el escalado de imágenes son sencillas, conseguir la interpolación adecuada no es tan fácil y puede dar lugar a que la imagen no se vea todo lo bien que debería al cambiarla de formato.

Contar con buenos escaladores de imagen, saber elegir el mejor formato de salida y dominar la interpolación son requisitos imprescindibles para hacer un escalado de calidad independientemente del tipo y tamaño de pantalla de que se trate.

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