El cambio climático es una de las principales preocupaciones que están en la agenda de la Unión Europea. El objetivo de la Unión es reducir un 40% las emisiones de gases de efecto invernadero de aquí a 2030 y un 80% hasta 2050.

Para reducir la emisión de gases de efecto invernadero está prevista la adopción de diferentes medidas que fomenten la eficiencia energética y la iluminación LED va a tener un papel protagonista dentro de esas medidas.

Cada bombilla LED consume un 70% menos de energía que una bombilla tradicional y el ahorro energético se traduce además en una reducción de emisiones contaminantes a la atmósfera. Por cada kW/h que se ahorra con una bombilla LED, se están emitiendo 0,343 kgCO2/kWh menos a la atmósfera.


En el ámbito doméstico y en el sector empresarial la dependencia de la iluminación es absoluta, por lo que priorizar la eficiencia energética en hogares y edificios industriales y de oficinas es uno de los retos que debe afrontar la Unión Europea para conseguir reducir las emisiones de CO2.

En la actualidad los edificios suponen hasta un 40% del consumo total de energía anual dentro de la Unión Europea, emitiendo un 36% del CO2 que llega a la atmósfera. Para reducir estas tasas y aumentar de forma paulatina la eficiencia energética, se ha destinado un fondo de 38.000 millones de euros anuales destinados a adoptar medidas para reducir las emisiones. Entre ellas la implantación de lámparas LED, el uso de temporizadores para apagar la iluminación cuando no sea necesaria o los sensores de movimiento para iluminar zonas concretas.

Para garantizar que se están adoptando las medidas necesarias se incrementarán en los próximos años las auditorías energéticas. Los datos obtenidos a través de las mismas servirán de retroalimentación para establecer nuevas políticas de ahorro energético.

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