Las pantallas murales de vídeo son uno de los elementos audiovisuales más empleados en la actualidad. Este tipo de dispositivos son muy empleados en espectáculos públicos e incluso en el mundo de la publicidad, pero también tienen una gran importancia en las salas de control.


Las pantallas murales de vídeo LCD ofrecen imágenes de alta resolución que permiten su uso para el visionado público de determinados acontecimientos, pero que a la vez convierten a estos dispositivos en los ideales para las salas de control.

Este tipo de pantallas están disponibles en tamaños muy diversos e incluso pueden combinarse para conseguir un vídeo mural configurado de forma personalizada. Una de sus grandes ventajas es que permiten la configuración en mosaico, de manera que diferentes sectores de la pantalla pueden estar retransmitiendo imágenes diferentes, algo muy útil en el caso de salas de control de tráfico o salas de control de seguridad.

Para que el visionado de las pantallas de vídeo LCD sea el adecuado, se requiere en primer lugar una combinación de pantallas de calidad, pero también una instalación por parte de profesionales, para calibrar las pantallas de forma que el ángulo de visión, el brillo y el contraste estén bien calibrados.

Todas las pantallas que conforman un mural de pantalla LCD deben emitir con la misma calibración de brillo y color, lo que hace necesario recurrir a una calibración periódica o disponer de un sistema de calibración automático para evitar que las diferentes partes de la pantalla se vean de forma distinta.

La ventilación es otro de los aspectos esenciales en este tipo de instalaciones. Las pantallas deben contar con un sistema que sea lo más silencioso posible y a la vez garantice una refrigeración óptima.

Otro de los aspectos importantes a la hora de conseguir un buen visionado en este tipo de pantallas es elegir bien la fuente de alimentación para evitar que la calidad de la imagen pueda verse afectada.

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