La iluminación LED se ha popularizado en los últimos años y cada vez es más frecuente su uso tanto a nivel industrial y empresarial como en el ámbito doméstico.

Las bombillas y los sistemas de iluminación LED suponen una alternativa a las bombillas incandescentes, que desde 2012 están en proceso de desaparición al haber dejado de fabricarse. Pero las bombillas LED también pueden ser una buena alternativa para los sistemas de iluminación halógenos, al iluminar una superficie más amplia sin emitir rayos uva, dando lugar a una iluminación que resulta más agradable y confortable.


Una de las principales razones de empresas y hogares para pasarse a la iluminación LED es el ahorro energético, por cada bombilla de LED se consiguen ahorros en el consumo energético que pueden llegar a ser de hasta el 90% en comparación con las bombillas tradicionales.


Teniendo en cuenta que las tarifas eléctricas no paran de subir, un ahorro tan considerable como el que proporcionan las bombillas de LED supone una importante disminución de la factura energética, algo que beneficia mucho a los hogares, pero todavía más a las empresas, en las que el consumo energético es mucho mayor.

La instalación por iluminación LED tiene un coste más alto que la iluminación a través de otros sistemas, pero a cambio la duración de cada bombilla es mucho mayor que la de bombillas incandescentes, llegando a proporcionar hasta 50.000 horas de luz. El menor gasto en bombillas al no tener que cambiarlas frecuentemente y el ahorro energético que produce cada una de esas bombillas, hace que el gasto realizado en iluminación LED sea rápidamente recuperable.

Además de aportar ahorro, la iluminación LED es más respetuosa con el medio ambiente que otros sistemas de iluminación. Su menor consumo de energía eléctrica hace que se emitan a la atmósfera menos niveles de gases contaminantes como el CO2, mientras que la mayor duración de las bombillas da lugar a una reducción de residuos.

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