TÓTEMS PUBLICITARIOS, LA PUBLICIDAD FAVORITA 

La historia de la publicidad es larga y aunque la publicidad a gran escala tal y como la conocemos hoy en día empezó durante la Segunda Guerra Mundial, unida de manera indisoluble a la política por aquel entonces, lo cierto es que se pueden encontrar vestigios de lo que podríamos considerar una rudimentaria publicidad muchos siglos antes del XX.

La publicidad es algo dinámico y vivo que va evolucionando a medida que lo ha hecho la sociedad, adaptándose a los nuevos gustos y tendencias. En ella han tenido una gran influencia los avances tecnológicos que se han ido produciendo, especialmente en los últimos años.

A mediados de los años ’80 comenzaron a aparecer en las calles de las grandes ciudades los primeros tótems publicitarios, dispuestos a dar cabida a la publicidad de grandes marcas pero también a los productos y/o servicios de pequeñas y medianas empresas.

Este tipo de tótems han ido cambiando con el paso del tiempo y hoy en día lo habitual es encontrar en las calles tótems publicitarios con iluminación LED, que permiten una buena iluminación con un menor consumo energético. Además este tipo de iluminación es más sensible al cuidado del medio ambiente y al cuidado de la salud de los seres humanos ya que no contiene mercurio y la radiación residual que produce respecto al ser humano es menor que en otros tipos de iluminación.

En un mundo en el que la publicidad es cada vez más segmentada gracias a las nuevas tecnologías e Internet, los consumidores se enfrentan a una cierta sensación de cansancio respecto a la publicidad, pero curiosamente su percepción respecto a la publicidad exhibida en tótems luminosos es mucho más positiva que respecto a la publicidad que les llega a través de otros medios.

La publicidad mostrada en tótems luminosos es pasiva, está allí para que los consumidores puedan verla, pero no les agobia en ningún momento, como puede ocurrir por ejemplo con la publicidad en Internet.

Los tótems están ubicados en los lugares en los que los consumidores están esperando el transporte público, en los centros comerciales y otros lugares de paso, de modo que la publicidad puede ser potencialmente vista por miles de personas. El consumidor ve la publicidad, capta el mensaje y decide si el producto o servicio mostrado le interesa o no, pero en ningún momento se siente atosigado respecto a esa publicidad, lo cual es un factor positivo para las marcas que utilizan este tipo de medios publicitarios, influyendo en la forma en la que los consumidores perciben a la marca.

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